Más de $511 mil millones costaría operar a los pacientes que están en lista de espera quirúrgica
Análisis de académico de la U. de Chile a las 276 mil intervenciones pendientes no AUGE.
La cifra equivale a dos tercios de lo que se invierte en gratuidad en la educación superior, un tercio de la Línea 7 del metro, o cuatro veces la tasación de la selección chilena que jugó la Copa Confederaciones.
Fuente: El Mercurio

Para realizar las 276 mil intervenciones quirúrgicas que están en lista de espera y no están incluidas en el plan AUGE, el sistema público de salud tendría que gastar $511.218 millones (poco más de US$ 800 millones).
Así de alto es el monto que se requiere para resolver el 15% de la lista de espera del país (en total, hay 1,9 millones de atenciones pendientes, considerando cirugías, consultas con especialistas y prestaciones AUGE), que, de todas maneras, corresponde a las atenciones retrasadas más caras y complejas.
La cifra equivale a dos tercios de lo que cuesta este año la gratuidad en la educación superior (US$ 1.175 millones), a cuatro veces el valor de la selección chilena de fútbol que jugó la Copa Confederaciones (fue avaluada en US$ 194 millones) o a casi un tercio de lo que costaría construir la Línea 7 del metro (US$ 2.900 millones).
La valorización de la lista de espera quirúrgica fue hecha por el académico de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile Emilio Santelices.
El también coordinador del equipo programático de Salud del candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, estimó que solo para pagar los derechos a pabellón y los honorarios médicos para hacer esas cirugías se requerirían $147.457 millones.
“Ese es el cálculo básico, que no considera el total de atenciones que recibe un paciente que se opera o si se agrava“, dice.
Por ello, calculó el gasto de acuerdo a la valorización que hace Fonasa de cada una de las atenciones, considerando también la complejidad y riesgo de cada una de ellas, con lo cual llegó a la cifra total de $511 mil millones.
Presión presupuestaria
Reducir la cantidad de pacientes en lista de espera está entre las prioridades de los candidatos presidenciales. Eso significa, según Emilio Santelices, que “el próximo gobierno va a tener que estar dispuesto a gastar esa cantidad de dinero ($511 mil millones), teniendo una deuda hospitalaria que va creciendo y, además, con unos $500 mil millones que ya están comprometidos para 2018 para cumplir con las inversiones en infraestructura“.
El Ministerio de Salud ha manifestado que no es posible terminar con la lista de espera, y por ello su estrategia ha sido disminuir el tiempo que aguardan las personas. Según sus informes, en marzo de 2014 la mediana de espera para una cirugía era de 462 días, y en junio de 2017 de 389; es decir, 73 días menos.
Una de las razones por las que se generan las esperas es que no hay médicos suficientes para atender la demanda, aunque hay un plan de formación de especialistas para tener más profesionales. Por ello, dar las atenciones de espera no es solo cuestión de contar con el dinero, sino también con los recursos humanos.
Referencias. Hacer las cirugías en espera cuesta dos veces la deuda hospitalaria (de $258 mil millones a junio) o lo mismo que se deberá gastar en construir los hospitales comprometidos para el próximo año.
Chile tendrá un gasto en salud óptimo en medio siglo
El informe “Salud en las Américas +2017”, de la Organización Panamericana de la Salud, estimó que en 2068 Chile tendrá un gasto público en salud óptimo; es decir, llegará a ser el 6% del PIB del país.
Ese porcentaje se estableció como meta en 2014, cuando los países de América Latina y el Caribe suscribieron la Estrategia para el acceso universal a la salud y la cobertura universal. Allí se indicó que el 6% es una “referencia útil” que permitiría ampliar el acceso e implementar intervenciones eficientes.
Solo Cuba, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica y Uruguay lo han logrado. En el informe se estima que toda la región demorará 80 años en hacerlo.
Para el análisis se consideró como cifra base que en 2014 el gobierno chileno destinaba el 3,66% del PIB a salud. Según el Ministerio de Salud, esa cifra subió al 4,3% el último año.
El ministro de Salud (s), Jaime Burrows, dice que “esa referencia del 6% es uno más de los elementos que pueden orientar un gasto público adecuado, pero es más complejo que esto“, porque hay que considerar también cómo se distribuyen con equidad esos recursos. Y añade: “Me preocupa más que dentro de ese período podamos acortar lo más posible el gasto de bolsillo que hacen las personas para salud“.
Fuente: El Mercurio

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